10 septiembre 2008
07 julio 2008
NADIE SALVÓ A LOS SOPRANO

Hace ya 8 años David Chase se atrevió a crear una serie de televisión que revolucionaría el formato de lo que hasta entonces se venía haciendo: una realización totalmente cinematográfica, una complejidad hasta entonces nunca vista en una serie de televisión, una historia que adquiría su sentido no episodio a episodio sino temporada a temporada, donde las historias y personajes crecían con el paso de los años. Era una obra compleja porque partía de una base a priori fácil: una familia de gangsters italoamericanos retratados en la difusa línea que hay entre el realismo y los códigos míticos del cine de la mafia italoamericana, heredada de la generación de Coppola o Scorsese. Sin embargo, sin dejar atrás este punto de partida, supo crear algo yendo más allá de esta obviedad, logrando convertir la serie en una referencia propia dentro del género y con su propio lenguaje. Baste poner como ejemplo el desarrollo de su protagonista, Tony Soprano, para entender esa honestidad y complejidad a la hora de hablar del tono general de la serie: cuando mayor parece la empatía que el espectador siente hacie él y cuando más evidente se hace su mitificación siempre se produce una ruptura total en esta línea, llegando a producir incluso repulsa en el espectador hacia el personaje y/o sus actos. Ya lo deja claro el propio personaje en una sorprendente secuencia en la que tras ser cuestionado por las motivaciones que ha tenido para haber destruido a una persona éste sólo puede responderle con la mas cruda realidad posible: "Porque es mi naturaleza".

Atrás quedan ya secuencias míticas que se sumarán por siempre a aquellas otras de películas como El Padrino, Uno de los nuestros, Casino, Muerte entre las flores y otras. En las dos últimas temporadas ya se adivinaba el lado oscuro y derrotista por el que derivaban sus personajes inevitablemente condenados a la decadencia. La última de ellas, directamente creada para mostrarnos esa catarsis final de destino fatal, es una obra maestra indiscutible. Antes o después el mundo deshnoesto, violento y tramposo de Tony Soprano tiene que volverse contra él, y esta sensación crece con el paso de las temporadas hasta que inevitablemente, al final del todo, Tony tiene que hacer frente al destino que ha ido forjando a lo largo de los años. De esta idea surge una de las secuencias que más me han impresionado de la serie, aquella que sin duda homenajeaba a El Padrino II, con un Michael Corleonne aislado y melancólico ante el desmorone emocional de su familia, por las decisiones que como cabeza de la misma no ha tenido otra opción que tomar para hacerla sobrevivir. Hablo de la secuencia en la que como el mejor Al Pacino encontramos a Tony Soprano sentado en la casa de su hermana, frente al lago y rodeado de un desnudo bosque invernal, meditando en silencio sobre a dónde le ha llevado el destino de sus acciones y, donde por vez primera, se cuestiona sobre cómo debe de ser el fín de todo, presintiendo la cercanía del desenlace de todo.

Al final no quedará nada. Ni enemigos, ni amigos. Y la única duda que queda es la de si el centro de todo, Tony Soprano, logrará sobrevivir una vez más al negro destino que parece imposible burlar. No recuerdo escena final más emotiva que ésta en televisión y, desde luego, pasa a ser ya una de mis favoritas cinematográficas. Está claro que 8 años siguiendo apasionadamente el devenir de los personajes hacen que todo momento dramático final adopte una dimensión mucho mayor. No voy a narrar la secuencia final, no tiene sentido, pero si voy a decir que el final (muy polémico por cierto en USA durante su emisión) supera en maestría, más si cabe, al resto de la serie y demuestra la valentía de David Chase para huir de la fórmula fácil y buscar formas narrativas más complejas.
Muchos han terminado la serie sin saber qué es lo que realmente pasa en esa secuencia final. Aún hay varios foros en la red donde se debate, más emocionalmente que racionalmente, qué es lo que realmente pasa o deja de pasar al final. La clave para entenderlo pasa por haber aprendido durante estos 8 años el lenguaje propio de la serie. A mí me costó ver 3 veces seguidas la secuencia final para llegar a ese momento en que lo pude por fín entender. Y os aseguro que fue entonces cuando se me puso un nudo en la garganta y me rendí ante tamaña obra maestra absoluta. La clave, repito, es entender el lenguaje propio de la serie y asumir (nuestro mayor lastre) que todo ha llegado ya a su fín. El final del mundo de Tony Soprano es también la muerte de él mismo y, como he dicho, cada episodio de la úlima temporada supone la progresiva desaparición del mundo de éste. Y por eso, Tony Soprano muere al final de la serie. Y estoy dispuesto a demostrárselo a quien quiera.
Lo que no estoy dispuesto, aún, es a aceptar que jamás habrá una nueva (y ya imposible) nueva temporada de la mejor serie de todos los tiempos. Y revisarme mil veces las 7 temporadas me parece insuficiente a todas luces. Me quedo, por lo menos, con el sabor agridulce que deja esa mimsa secuencia en la que Tony, por lo menos, descubre que hay algo de bueno en el legado que ha dejado a su hijo. Y todo mientras suena a todo trapo "Don't stop believing" de Journey. Sin duda el mejor epitafio de un padre para su hijo.
30 marzo 2008
SPAIN IS DIFFERENT
España era un país de paletos, mal que nos pese, y en aquellos años encontramos en las películas de Alfredo Landa, y el mencionado lema, la manera de sacar pecho frente al resto del mundo, que nos miraba por encima del hombro con condescendencia por lo primario de nuestra sociedad de aquellos momentos. No seré yo quien vaya a juzgarlo, probablemente fue una fórmula lógica al complejo que durante tantos años los españoles fuimos incubando viendo pasar al resto del países a velocidad de vértigo delante nuestro, quedándonos cada vez más atrás, como un país de pueblos, jamones y paellas que no era tomado en serio en ningún lugar de este mundo. Quizás, ante la imposibilidad de en aquél momento servirnos de algún valor más honorable, ya que probablemente no lo teníamos, la única arma posible era hacer acopio de orgullo de hasta nuestros retrasos culturales.
Siempre comento la vergüenza patria que siento (y que conste que me considero una persona patriota) cuando viajo al extranjero y me cruzo con grupos de españoles. Los ejemplos a contar son innumerables; probad a pasear por cualquier capital centroeuropea, caracterizadas por reinar el orden, el civismo y la tranquilidad y comprobad quienes suelen ser casi siempre los que rompen esta armonía con sus gritos, aspavientos y sus "aquí estoy yo que vengo de España miradme todos como somos los españoles" (si exceptuamos a los italianos, claro). Comprobad las reacciones de nuestros compatriotas cuando algún educado ciudadano del mundo osa reprenderle por algúna muestra de comportamiento incívico: sacará pecho, sonreirá con ironía, levantará la barbilla orgullosamente para decir aquello de "...en España es que somos así!". Spain is different de vuelta.Toda esta reflexión viene a cuento de algo que me pasó en semana santa.
Aprovechando el jueves santo salimos al centro de Madrid a ver un par de exposiciones por la zona del paseo del Prado. Para los que no sean de aquí, es el paseo donde se encuentran el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza, el Jardín Botánico y ahora el Caixa Forum entre otras cosas. Es probablemente la calle con más concentración de turismo de Madrid (las calles principales están hasta indicadas en japonés) y es, por consiguiente, la calle donde más tiendas y puestos de souvenirs patrios se venden.
¿Quieren ustedes saber cuál era el souvenir estrella que se ofrecía en todos los puestos y tiendas? ¿Quieren adivinar de todos los tópicos culturales de nuestro país cuál era el último en aparecer y ofrecerse con más orgullo y sorna, incluso por encima de los Quijotes, Sanchos, flamencas y toritos? Pues miren la foto de abajo y salgan de dudas:

Por eso, vuelvo a plantear la cuestión: ¿El españolito del siglo XXI difiere en esencia mucho del españolito del siglo pasado y su Spain is different haciendo bandera de su paletismo?
Yo sospecho que no.
13 marzo 2008
CAEN LOS DOS PRIMEROS
10 marzo 2008
AND THE WINNER IS...
Podría empezar este post recopilando los cuatro años de insidias, mentiras, manipulaciones, barbaridades y falsas acusaciones que el Partido Popular ha empleado como ejemplos para convencernos a los españoles de su capacidad y talento para gestionar nuestro país y dirigir en el futuro inminente nuestra sociedad.Podría hacerlo también mentando a toda esa troupé de periodistas independientes y brillantes como Curry Valenzuela, Isabel San Sebastián, Fernando Sánchez Dragó, Cesar Vidal, Federico Jiménez Losantos, etc...por su aportación a lograr enriquecer nuestro intelecto colectivo gracias a su insuperable manera de informar de manera veraz, equilibrada e independiente durante estos años; siempre con mención especial a la ejemplar manera de conciliar y formar (que no es lo mismo que adoctrinar) de la COPE y TELEMADRID respectivamente.
Y podría también hacerlo ilustrando mi post con las preocupantes grietas que en varios lugares de España aparecieron desde el momento en que ZP fue elegido presidente para romper esta España nuestra y que amenazan con balcanizar nuestra patria. Otra vez más con mención especial al honesto intento de la banda de las oscuras sotanas por guiarnos más allá de lo espiritual y divino iluminándonos sobre quienes son el demoníaco mal de nuestro país (los 11 millones de ateos pecadores que votan a ZP).
Pero no. He decidido no hacerlo. Hoy una etapa lamentable y oscura de nuestro país ha quedado atrás por fín. Dentro de unos días, tal vez semanas o quizás meses, veremos caer una tras otra todas estas infames y tristes figuras que han tratado de sacudir los cimientos de nuestra convivencia y, lo que es peor, que han tratado de devolver nuestro país a la época de las cavernas.

Mientras este proceso regenerador en la oposición se lleva a cabo, a los demás sólo nos cabe cerrar definitivamente la puerta de tan siniestra etapa. No podemos hacer otra cosa mas que mirar hacia adelante otros cuatro años, renovar las ilusiones y, sobre todo, imaginar la cantidad de proyectos que nos quedan por hacer realidad en estos cuatro próximos años para llevar el progreso de este país y esta sociedad al lugar donde se merece.
Gracias ZP.
Gracias a todos los que le votaron.
Y gracias también a aquellos que no le votaron pero no vinieron de las cavernas...
Y para los que salieron de ellas hace 4 años les dedico este fantástico video que espero les sirva para hacerles el día de hoy un poquito mas llevadero...
23 enero 2008
HEATH LEDGER, UNA PROMESA QUE SE VA
Era, quizás, uno de los actores que más proyección estaba logrando, especialmente desde su gran actuación en Brokeback Mountain con la que sorprendió a todo el mundo. La verdad es que la noticia, aún cuando todos estábamos esperando ansiosamente la prometedora recreación del personaje de Joker en la nueva entrega de Batman, aún por estrenar, ha sido impactante.
Otro joven prometedor, en plena carrera hacia el éxito y reconocimiento, que fallece en extrañas circunstancias. No se si llegará a convertirse en mito, como James Dean (el número 1 en el triste ranking de este tipo de aconteceres), River Phoenix o Kurt Cobain; personalmente pienso que no, pero lo que sí que es cierto es que nos quedamos con la extraña sensación de que se han perdido grandes momentos cinematográficos que aún le quedaban por regalarnos como actor.

Valga como mi personal homenaje unas lineas que dediqué, hace un par de años, a la película que significó su carta de intenciones para figurar como uno actores con mayor proyección y posibilidades del presente: PINCHAR AQUÍ



